María Jesús Barrenengoa Cuadra

Ponente

    La medicina de familia me ha permitido encontrarme en el camino con muchas personas que más que pacientes han sido mis maestras. Gracias a ellas he conocido mejor la condición humana.  Ni el dolor o el sufrimiento, ni la vida ni la muerte me han sido ajenos.

    Hace un tiempo trato de mirar el lado sano de cada persona. En los últimos años de mi profesión, he accedido a un nuevo conocimiento sobre el cerebro y su capacidad de cambiarse a sí mismo, gracias a la neuroplasticidad, y por tanto de aprender y desaprender. Esto es tremendamente esperanzador.

    Más allá de la clínica, he descubierto la actividad docente con grupos de pacientes con fibromialgia y con profesionales. Es apasionante comprobar el efecto de la pedagogía en neurobiología del dolor en

    la percepción de dolor, fatiga, enfermedad…y en la calidad de vida de estas personas.

    Me siento afortunada.