MESA 2

 

MESA 2: Lo que comunica el silencio

 

 

Nada sabe el silencio de nosotros.

Fernando Valverde

 

¿Por qué dedicar en un Congreso de Comunicación una Mesa al silencio?

El silencio es origen y destino en la comunicación y en el arte. Ni que decir en las relaciones terapéuticas, en la que casi todo es encuentro y casi nada se logra sin el arte de la escucha.

¡Cuánto nos cuesta cultivar el silencio! Malentendido nos recuerda a la ausencia, al vacío, a la desolación. Los paradigmas del mundo actual no ayudan: la inercia social nos crea la necesidad perpetua de hacer, proyectar, hablar, reaccionar y nos aleja de la paciencia, la espera, la no acción, la escucha…es decir del SILENCIO.

En esta apasionante mesa con invitados excepcionales nos gustaría compartir con vosotros la visión filosófica, poética, clínica y vital del silencio. Quizás tengamos que redefinirlo y recrearlo: no como un silencio yermo, sino como inspiración que logra trascender, transmitir y dirigir la intención, que conecta las partes y genera conexiones; un espacio ausente de palabra en el que el tiempo se detiene y facilita la relación terapéutica y la aparición de las mejores palabras.

Cultivar el silencio nos lleva irremediablemente a “aprender a leer las cartas de amor que mandan la nieve, el viento y la lluvia” en ese presente del que tanto se habla, pero tanto nos cuesta vivir. Por eso hablaremos de la práctica del Mindfulness, como una herramienta para conectar con el presente, cultivar el silencio y mejorar nuestras relaciones personales y terapéuticas, así como también para canalizar y plasmar el arte en sus múltiples formas. Afrontaremos juntos así, la ardua tarea de superar los hábitos y actitudes que nos roban el regalo del silencio y el ahora, plagado de oportunidades, a saber, las distracciones, las proyecciones y la impaciencia. 

Apagad y desconectad toda fuente de distracción porque esta mesa será un momento para escuchar y escucharnos desde lo más íntimo, para sentir en nosotros el latido de la vida y la emoción de ser y estar presentes en y con los otros y el oleaje del mundo fascinante que nos rodea e inunda.

 

¿Quiénes somos?

 

 

MODERADORES 

ELISABET HURTADO ORTEGA

Médico de Familia. Centro de Salud Alameda de Osuna (Madrid).

Joven médico de familia, entregada a la observación y al aprendizaje continuo sobre la vida.

Sigo buscando el Sentido a través del espejo de la consulta y en el refugio de la naturaleza, al que siempre vuelvo para reflexionar y encontrarme con la inspiración del silencio.

JOSÉ IGNACIO TORRES JIMÉNEZ

Médico de Familia. Centro de Salud Montesa (Madrid).

Después de 35 años de experiencia como médico me considero un perseguidor de belleza, verdad y cooperación con mi “cazamariposas” invisible.

La lectura, la música, el cine, y sobre todo los pacientes me han enseñado que en la vida y en la consulta lo más importante son las emociones.

 

PONENTES

SALVADOR CASADO

Médico de familia con consulta en el centro de salud de Soto del Real, Madrid. Editor desde hace más de 12 años del blog “La consulta del doctor Casado”, y comunicador en redes sociales y medios de comunicación. Autor de los libros “Diario de un médico descalzo” y “Arconte enfurecido”. 

OLGA CEBRIÁN

Tras una larga trayectoria de más de quince años por multinacionales como Directora de Marketing y comunicación (Hertz España ,entre otras ) . Ahora soy Terapeuta humanista Gestalt, Coach humanista y sistémica , profesora de meditación, consultora y formadora en procesos de transformación empresas y emprendedores y en el 2020 me estrené como escritora del Libro "Desierto". 

FRANCISCO (PACO) GONZÁLEZ AGUADO

Parece que el apodo de Paco, tan común en España de donde procedo, hace alusión a San Francisco de Asís, el fundador franciscano, y la leyenda dice que Paco es un acrónimo que se refiere a las virtudes de la Orden franciscana: Pobreza, Abnegación, Castidad y Obediencia. 

Siempre me ha sorprendido que no cumplo ninguna de estas cuatro reglas lo que supongo que ha formado ya una pauta de mi trayectoria vital. Tampoco estoy en el otro extremo, no soy rico ni lo pretendo, no soy disperso ni irresponsable ni perezoso – si es que alguna de estas son antónimos de abnegación. Tampoco he tenido las relaciones que hubiera querido, y he tenido bastantes más noes que síes. Tampoco me considero un desobediente rebelde o revolucionario. Ha primado en mi vida un intento constante de serlo pero ciertos retazos de miedo y cobardía que otros calificaban de prudencia también me han frenado. En fin, que por ahí he transitado, un poco de “ni chicha ni limoná”. Esto eleva a la ambigüedad como la auténtica A que daría lustro a mi nombre. 

La P podría ser la de Psiquiatra. Soy Psiquiatra, pero no de vocación, de hecho no me gusta mucho mi profesión, prefiero la de músico. Es una de las mayores pasiones de mi vida y lo que más estudio o leo. Aunque si me hubiera dedicado a la música profesionalmente hubiera sido un gran aficionado y estudioso de la Psiquiatría, pero todo esto es de mi A. Si vuelvo a mi P diría que soy un Psiquiatra Comunitario o más bien Comunitarista si esto existe (lo que me ayuda a usar la C del acrónimo), o un Psiquiatra de Atención Primaria dada la dificultad actual de definir comunidad en el viejo continente. 

Mi C también podría venir de Cooperación. Mis ansias revolucionarias pero acobardadas (o prudentes cuando no me permito tanta severidad conmigo) se han calmado perteneciendo a diferentes organizaciones que me han proporcionado estos desahogos a mis fracturas vocacionales y a posibles quemes vitales, y he podido realizar programas comunitarios de Salud Mental en situaciones de violencia política y guerra en la ExYugoslavia, Cisjordania y Gaza, Panamá, Colombia y sobre todo en Perú donde trabajé en la reforma psiquiátrica del país durante más de dos años. 

Me queda la O, y no sé a qué rayos podría referirse. Y no creáis que no me da rabia pero no encuentro nada central en mi vida que empiece por O, quizá me falta vida para encontrar esta letra final que termine por fin las 4 reglas de mi Orden. También puede ser que como otro aspecto central en mi vida, no llego a cerrar satisfactoriamente mis tareas, lo que llega a ser algo decepcionante. Algo decepcionante sí que me pega pero no empieza por O.